Estimados amigos y amigas. En la Universidad Laica

Eloy Alfaro de Manabí, el viernes 3 de julio, concluye el IV Encuentro Nacional de Historiadores. Se inaugura el miércoles 1 en el Municipio de Portoviejo con sesiones itinerantes en Santa Ana, Montecristi y este puerto Manabita.
La Universidad Particular San Gregorio de Portoviejo, el Municipio de Santa Ana, el Centro Cívico Ciudad Alfaro de Montecristi y la ULEAM de Manta, son escenarios de importantes discusiones.
Participan 16 historiadores de Quito, Cuenca, Esmeraldas, Guayaquil, Cotopaxi, Tungurahua y Manabí representada por Ramiro Molina, Alfredo Cedeño y José Antonio Párrales.
Cultura manteña
Es interesante la coincidencia nacional sobre que, a la llegada de los españoles, en el territorio costeño de lo que hoy es Ecuador, la Cultura Manteña había consolidado un poderoso estado en expansión.
Mucho antes de que los españoles entren en contacto con los incas andinos de Atahualpa, el Secretario del emperador Carlos V, Joan de Samano, en la bitácora de la nave de Bartolomé Ruíz, narra el encuentro de las dos culturas, en alta mar, el 26 de septiembre de 1526, cuando el piloto español captura una enorme balsa manteña cargada de mercancías rumbo al norte. (Leer esta crónica en
http://joselias1.motime.com/Este Encuentro es valioso para la desmitificación del cuento de la patria que construye el pasado histórico del Ecuador sustentado en el pueblo inca que, tras invadir y someter a los pueblos aborígenes de los Andes ecuatorianos, gobierna unos 50 años hasta ser sometido por los españoles.
La cultura manteña, en cambio, tiene un proceso histórico de más mil años a la llegada de los españoles. Surge alrededor del año 500 después de Cristo, recogiendo la experiencia de otros pueblos que se han ido consolidando desde hace 10 mil años antes de Cristo, en Las Vegas de la Península de Santa Elena, en Valdivia o en Machalilla, según refiere el historiador mantense, Dr. Viliulfo Cedeño Sánchez, en su obra cumbre “La Confederación manteña”.
Durante la conquista y el coloniaje español, los pueblos aborígenes de la Costa tienen experiencias diferentes a la de los pueblos andinos. El español Pedro de Alvarado, el destructor de Jocay, captura a su Lligua (régulo) Tohallí y lo ahorca en Paján. Los aborígenes de la costa son pueblos no sometidos. Prefieren morir o huir. Tras el retorno de Alvarado a Centroamérica, los aborígenes en la región de Cancebí se agrupan hasta la llegada de Gonzalo Pizarro y posteriormente Francisco Pacheco. Fundada Portoviejo, dos pueblos aborígenes crecen al mismo tiempo y con autonomia económica: Jipijapa y Montecristi.
La historia. ¿qué es, por y para qué?
El historiador español contemporáneo, Carlos Barros, de la Universidad de Santiago de Compostela, plantea una redefinición de la historia como ciencia al mudar el concepto científico de la realidad.
Su apreciación la compartimos miles de historiógrafos del mundo entero. Para nadie es extraña la afirmación de que la mecánica newtoniana ha concluido su paradigma científico en manos de la física cuántica y la teoría de la relatividad.
Entonces, surge la pregunta, ¿puede la historia permanecer ajena a esta revolución científica cuando su propia práctica la lleva a concluir que no existe una verdad absoluta al margen del observador actual y del sujeto histórico?
Barros afirma: “la historia es, o puede ser, tan objetiva como la nueva física y los historiadores deben asimilar la nueva racionalidad científica, de signo relativista y transdisciplinar, que está caracterizando al siglo XXI”.
En consideración a este antecedente, recojo varias preguntas para compartir con ustedes las respuestas sustentadas por cerca de 30.000 historiadores de 300 países del mundo, consultados por la red “Historia al Debate” que dirige el propio Barros.
¿Qué es historia? “Es la ciencia de los hombres y de las mujeres, en el tiempo y en el medio ambiente”. Responden el 74% de los historiadores consultados.
Entonces nos preguntamos: ¿Qué estudia la historia? “Estudia el pasado para comprender el presente y construir el futuro”, afirmación con la que coinciden el 71% de los historiadores consultados.
Definida así la historia y comprendido el alcance de su estudio, se observa que el estudio de la Historia es un compromiso con la sociedad.
El estudio de la Historia de Manta, por ejemplo, es un compromiso que adquirimos los mantenses comprometidos con el futuro de nuestro pueblo e identificados con la grandeza de Manabí.
El conocimiento históricoEl estudio de la Historia condiciona un conocimiento histórico. Mi conocimiento histórico sobre Manta y Manabí, es el resultado de un largo proceso de investigación que ha ocupado buena parte de mi vida.
Fuentes bibliográficas; recorridos, observaciones directas y revisión de notas; entrevistas y diálogos con otros investigadores; eventos académicos y científicos como conferencias, congresos, seminarios; ensayos, crónicas y publicación de trabajos, han ido fortaleciendo este proceso, en un incesante devenir de mi acercamiento a la verdad histórica de mi pueblo.
“El historiador conoce la verdad histórica conforme la construye”, un criterio compartido por una notable mayoría de historiadores del mundo (65%)
Como ser humano, no sólo soy un cronista de los hechos. También soy un protagonista de algunos. Este interactuar en la propia historia de mi pueblo, es posible que influya en mis análisis y conclusiones; al proclamarlo, rescato el principio de la relatividad del conocimiento frente al avance de la ciencia, de la tecnología y de nuevos instrumentos de investigación.
Por tanto, la tarea del historiador, no es sólo narrar un suceso, es sobre todo, una tarea de aproximación al conocimiento histórico y, al hacerlo, deben surgir las reflexiones críticas sobre las interpretaciones de la realidad fáctica, sobre este aquí y este ahora.
A estas alturas de nuestras reflexiones es importante preguntarnos, ¿Para qué sirve el conocimiento histórico?
El estudio de la historia, el conocimiento histórico, sirve para crear una conciencia crítica en la sociedad respecto de su pasado, su presente y su futuro; de su misión y su visión; de su educación, valores y cultura.
Con estos antecedentes, me he preguntado muchas veces, ¿cuál es el compromiso del historiador? El historiador tiene un alto compromiso social. Demostrar que la historia tiene una alta utilidad social y política.
Si los historiadores que se reúnen en Manabí comienzan a discutir sobre si las sillas de piedra de la Cultura Manteña son monolitos o símbolos de poder, los manabitas debemos ir más allá. Con nuestros estudios e investigaciones debemos ratificar que los antecedentes históricos del Ecuador de hoy son costeños y no son quichuas; que debemos generar una poderosa conciencia cultural costeña que supere las concepciones históricas de la cultura andina que vive replegada en los hechos históricos pre republicanos argumentando que toda la vida del Ecuador como Estado soberano está lleno de fracasos y de errores.
Esta concepción de la cultura histórica del poder construye mitos y destruye realidades. Para el poder, no sólo político – gobernante sino también para el poder económico, militar, mediático, religioso y cultural, se considera importante que el Ecuador de hoy celebre el primer grito de la independencia (10 de agosto de 1809) pero ha desconocido y/o marginado voluntariamente la fundación del Ecuador como “Estado Republicano” (13 de mayo de 1830) negándose a establecer el “Día de la República”, el día de nuestra nacimiento como Estado, el día de nuestra fundación como República. Nosotros somos Ecuador, ecuatorianos, Estado, nacionalidad e identidad cultural.
Hace mucho tiempo dejamos de ser Real Audiencia de Quito, bajo el dominio español. También, han pasado casi dos centurias que dejamos de ser Distrito del Sur, como parte de la Gran Colombia. Pero si es cierto, y muy cierto, que desde el 13 de mayo de 1830 nos constituimos como “Estado soberano” con el nombre de Ecuador, decisión ratificada en la primera Constitución que se dicta en Riobamba el 23 de septiembre de 1830 cuyo Artículo 1, establece: “Los Departamentos del Azuay, Guayas y Quito quedan reunidos entre sí formando un solo cuerpo independiente con el nombre de Estado del Ecuador.” Hoy, seguimos siendo República del Ecuador, un estado constitucional de derechos y justicia.
Nadie desconoce que el 15 de febrero de 1812 se proclama el “Estado de Quito” en la denominada Constitución Quiteña de 1812, pero ese Estado de Quito no existe. Tampoco, históricamente puede desconocerse que el 15 de noviembre de 1820 se constituye la “República de Cuenca” sancionada en el Plan de Gobierno de la República de Cuenca, que elabora don León de la Piedra. Pero esa República de Cuenca tampoco existe. Lo que si existe aún, desde el 13 de mayo de 1830 es el “Estado del Ecuador”.
¿Por qué cerramos los ojos a esta realidad histórica? Manabí ha contribuido, contribuye y contribuirá, poderosamente, a la consolidación de la República del Ecuador. Los ecuatorianos esperamos que se calmen los ánimos de los revolucionarios ciudadanos que pretenden cambiar el “Himno del Ecuador” por la bella canción “Patria, tierra sagrada”.
Somos la historiaNosotros, cada uno de ustedes es un historiador y un protagonista de la historia. Cada uno genera conocimientos históricos. Cada uno conoce su historia y asume su compromiso como historiador.
Les pregunto,
¿Cuál es vuestra historia? En mi criterio, vuestra historia es la historia de vuestra propia vida. Para los mantenses manabitas, es la Historia de Manta.
¿Cuál es tu historia?, amigo mío. Compártela con tu familia.
SÁNCHEZ RAMOS Joselías
Periodista, escritor y docente universitario
Manta, 6 de julio de 2009