¿Para qué estamos aquí?
Estamos aquí para reconocernos en la Patria.
Distinguido señor Alcalde y respetables autoridades civiles, milit
ares y educacionales.
Estamos aquí, como ayer, miles de ecuatorianos estuvieron frente a las urnas para consolidar al Ecuador y convertirla en una Patria más justa y solidaria.
Estamos aquí,
estimados amigos y jóvenes, varones y mujeres, para ratificar nuestra veneración a los símbolos de la Patria: la bandera, el escudo y el himno nacional, de conformidad con el Art. 2 de la Constitución Política que acaba a aprobar el pueblo ecuatoriano.
Estamos aquí,
estimados amigos y jóvenes, varones y mujeres, para ratificar nuestra veneración a los símbolos del Cantón: la bandera, el escudo y el himno cantonal, de conformidad con la Ordenanza Municipal expedida para fortalecer el espíritu cívico de los mantenses y evocar la firma del Decreto de Cantonización suscrito por el Presidente José Luis Tamayo el 29 de septiembre de 1922.
Queridos maestros y maestras, señor Jefe de Promoción Cívica del Municipio y esforzados funcionarios municipales.
Venerar a la Patria, a nuestro cantón, y exaltar sus símbolos es reconocernos en nuestra identidad y pertenencia.
Estos dos conceptos nos definen. Nuestra ecuatorianidad como identidad en este mundo global y este sentido de pertenencia que generamos hacia ella como un sentimiento telúrico que nace de manera voluntaria desde lo más profundo de nuestra convicción humana.
La Patria, es entonces, no solo el lugar donde nacemos sino el lugar con el cual nos identificamos y en el cual generamos esta pertenencia. En este identificarnos y pertenecer surge la poderosa convicción del ser, del quehacer y del comprender para entender que convivimos con otros seres humanos a quienes debemos respeto, consideración, cariño, entendimiento, solidaridad, ejercicio de justicia y con quienes debemos fortalecer la libertad para superar las inequidades humanas y construir un nuevo mandamiento del siglo XXI: la tolerancia.
Ecuador, mi Patria; Manta, mi cantón, forman parte del mundo global.
Mi ecuatorianidad, mi manteñismo, forman parte de la humanidad.
Esta humanidad es mi Matria.
Estas dos realidades: Ecuador y ecuatorianidad, Manta y manteñismo, pertenencia e identidad, confluyen poderosamente en mi mundo y en mi humanidad.
La Patria y la Matria coexisten en mí, en cada uno de ustedes. La Patria y la Matria deben fluir por nuestro entendimiento para crear, en unos casos, para fortalecer, en otros, a la Tolerancia como el nuevo signo de los tiempos, en e

ste proceso mundial de las migraciones que mueven al hombre desde su lugar de nacimiento para crearse nuevas identidades y pertenencias pero, todos ellos y todos nosotros, construir la civilización humana del tercer milenio.
La tolerancia debe ser el sustento de la nueva cultura de la paz.
Nuestros símbolos:
la bandera,
el escudo y
el himno nacional deben ser, por tanto, los símbolos de la paz y de la tolerancia.
Bandera de mi Patria, corazón indomable de la paz, lábaro sagrado que flamea entre los hombres que se quieren como hermanos y se aman como amigos.
Bandera de mi Cantón, azul celeste de mi cielo y de mi mar, lábaro que flamea entre los mantenses que sueñan y trabajan para hacerla eterna en la cuenca del Pacífico.
Bandera de mi Patria, sentimiento tricolor que guía mis ensueños de una Matria soberana donde no hayan inmigrantes, donde desaparezcan los gen

ocidios y la xenofobias, donde tu veneración sea respetada aún porque quienes te desconocen.
Cuando pienso en ti, bandera de mi Patria, el mundo se vuelve tricolor y un nuevo amanecer anuncia el imperio de la tolerancia.
Bandera mía, bandera ecuatoriana,
bandera de mi Manta, te amo.
Escudo de mi Patria, símbolo de la fortaleza de la ecuatorianidad que no tiene fronteras, y se remonta por doquier como el indomable cóndor oteando el horizonte desde las alturas del Chimborazo donde Bolívar escribió sus “Delirios”.
Escudo de mi Patria, con tus ramos de laurel y olivo para convocar la gloria, con tu haz de armas para sustentar la paz, con tu río uniendo Sierra y Costa. ¡Qué gran sueño el de Alfaro: la unidad nacional!
Escudo de mi Patria, escudo de la unidad nacional, para proclamar al mundo que somos una Patria de plurinacionalidades donde vamos a sembrar la esperanza para cosechar un desarrollo sustentable que ahora la llamamos Buen Vivir.
Escudo de mi Cantón, con tus símbolos de

trabajo y tu indomable
mar perfilando el altivo Montecristi de Higinio Anchundia y de nuestra Monserrate que fortalece la hospitalidad porteña.
Escudo de mi Patria, Escudo de mi Manta, escudo mío, te amo.
Bandera y Escudo, símbolos sagrados que nos hacen cantar, con honor y altivez: ¡Salve oh Patria, mil veces oh Patria! ¡Salve oh Manta, Nereida que asomas al océano tu esplendida faz!
Himno de mi Patria cuyos sones resuenan en mis oídos como manantiales de ternura y ensanchan mi corazón con fulgores de hermandad.
Himno de mi Patria que relata mi historia y compromete mi vida para defender la libertad, para construir la tolerancia, para predicar la paz.
Himno de mi Manta, ascendiendo peldaños sin sangre y volando sin alas de odio.
Himno de mi Patria, Himno de mi Manta, himno mío, te amo.
Hoy es un día sagrado para nuestra Patria. El
Municipio de Manta, su Alcalde y concejales, con esta Ordenanza Cívica, nos convocan para reconocernos en los símbolos de la Patria Grande y en los símbolos de nuestra Patria Chica, para recordarnos que cada uno de nosotros es la Patria, que sus símbolos, coexisten en nuestra alma, en nuestro corazón, en nuestro espíritu, laten con nosotros, juegan y sueñan con nosotros, para producir estos sentimientos de pertenencia, de identidad, de paz y de tolerancia.
Conciudadanos: Uno de los orgullos de la Patria es nuestro Ejército. Sus soldados y oficiales, valerosos y eficientes, tienen una nueva misión en este siglo XXI: convertirse en guerreros de la luz y construir la paz.
La paz no es la ausencia de la guerra, la paz es la justicia y el derecho, la paz es la libertad y la dignidad humana, la paz es el símbolo del valor y del heroísmo.
El otro orgullo de la Patria son nuestros jóvenes. Ellos son los dueños del presente. Son como el sol a las 9 o 10 de la mañana, con todo su vigor de luz y de calor. Son los abanderados permanentes, los guardianes del Escudo, las voces del Himno Nacional.
Recuerda, altivo joven ecuatoriano, orgulloso joven mantense, varón o mujer, que lo más sagrado que tienes en tu patria: Ecuador, y en tu Matria: la humanidad, han sido, son y seguirán siendo, hasta el fin de los tiempos: tu bandera, tu escudo y tu himno nacional.
¿Para qué estamos aquí?
Estamos aquí para reconocernos en la Patria.
Viva la Patria, tierra sagrada de honor y de hidalguía. Como me enorgullece poder llamarte mía, mía como mi madre, con infinito amor.
Viva Manta, tierra de gracia y de paz, tierra de mayo y de sol, símbolo de la blanca victoria que los pueblos debieran ansiar.
¡Viva Manta! ¡Viva el Ecuador!
Señoras y señores.