La Justicia está herida de muerte!

Valor supremo de toda sociedad organizada ha sido mancillada y prostituida, luego los ciudadanos y las ciudadanas estamos en indefensión. Particularmente lo hemos vivido.
Utilizando el aparato estatal, el derecho a la vida, honra, el buen nombre -atributos elementales que necesitamos los seres humanos- en estas condiciones, están en grave riesgo.
Las mujeres y los hombres nacemos libres, las mujeres y los hombres tenemos que ser dignos de esa libertad. La libertad entendida como un lazo fraterno que nos debe unir para la convivencia armónica, no puede ser manipulada con fines protervos al servicio de grupos de poder.
Estamos aquí para decir al país que apostamos a la esperanza, a la dignidad, a la ética, a la institucionalidad, y, a la democracia.
Somos hijas, somos hijos de esta tierra que ha sido envuelta en una turbulenta tempestad de odios y revanchas. No queremos vivir en un país donde los ecuatorianos y las ecuatorianas estemos sometidos al miedo, inseguridad jurídica, hambre, corrupción y verguenza.
La crisis bancaria criminal y aberrante, cuyas secuelas han dejado huellas profundas en la memoria histórica no puede olvidarse, sin embargo, este trágico capítulo de finales del siglo XX no puede quedar en la impunidad y sepultada en la inercia por quienes tienen en sus manos la tarea de transparentar procesos para enfrentar los cambios radicales que nos permitan en esa convivencia armónica, destinada a “Dar a cada quien lo que le corresponde” - cita de Ulpiano. Eso es la justicia. Ese es el deber ser, que no lo es, que ha dejado de ser.
Desde nuestra experiencia en este trabajo que ha identificado un accionar con historia, nos preguntamos: ¿hasta cuándo tendremos que lamentarlo? Si lo adecuado, prudente y ajustado a la verdad es precisamente la defensa de ésta.
La verdad es una sola y se ha impuesto. Saludamos entonces ésta posibilidad cierta que nos hará más serenos, firmes y comprometidos con el destino que nos merecemos todas y todos.
Luego de una persecución criminal, que se ha servido de la maquinaria estatal para violentar nuestra opción por el país que queremos, estamos aquí una vez más, sometidos al escrutinio ciudadano, que, con verguenza y estupor se ha visto arrastrado por la codicia la perversidad y la más cruel felonía.
Las leyes e instituciones son para edificar la Patria Grande, la Casa Grande y a sus ciudadanos y ciudadanas, no para hacerles perecer; los discensos nos permiten crecer. La persecución conciente en quienes la ejecutan es miserable.
Somos profesionales honestos que formamos parte de los miles de ecuatorianos y ecuatorianas que diariamente luchamos contra la corrupción desde las diferentes posiciones en las que nos ha tocado actuar. Formamos equipo en la Comisión de Control Cívico de la Corrupción (2000–2004) Desde ahí demandamos el enjuiciamiento penal al ex presidente Jamil Mahuad por el feriado bancario que es el crimen más grave que se ha cometido contra los ecuatorianos en los últimos años.
Luego en la AGD nos propusimos cerrarla. Institución creada para proteger a los banqueros corruptos y que debe morir, transparentando procesos, porque el país tiene derecho a saber cuanto debe devolverle al Estado cada banco.
En esa línea de conducta, nuestra administración, en la AGD, se propuso a través del Comité del Crédito, cobrar a Silvadin la deuda que había desviado de Parkenor con el remate del edificio “Torrrezul” cuando Alejandro Peñafiel Salgado, dueño de las dos empresas vinculadas, y, -así calificadas por la Superintendencia de Bancos- se alistaba a recibir el sobrante del valor del remate-. Por ello se resolvió y dispuso el cambio del asiento contable.
El fallo de la Corte Suprema de Justicia textualmente dice: “Que este cambio del asiento contable dispuesto por el Comité de Crédito de la AGD ha sido beneficioso para el Estado Ecuatoriano, porque ha permitido recuperar el valor de tres millones, setecientos cincuenta mil dólares de los Estados Unidos de Norteamérica, de la empresa Silvadin, mediante el remate del edificio Torrezul, por ser ésta la que verdaderamente utilizó el valor del crédito y además subsisten y se encuentran vigentes las garantías hipotecarias otorgadas por Parkenor, lo cual demuestra que no existe ninguno de los elementos que configuran el delito de peculado...”
Ello, nos ha dado la razón, después de un largo proceso, se ratifica la resolución adoptada el 16 de agosto de 2005 por el Comité de Crédito de AGD: el cambio del asiento contable fue en beneficio del Estado Ecuatoriano porque permitió pagar, a los miles de acreedores primarios del Banco de Préstamos. ¿Eso es delito? ¿Eso es peculado? EN NINGUNA PARTE DEL MUNDO.
Pero, a través de testaferros, los banqueros corruptos iniciaron un proceso por pec

ulado en que la justicia politizada ha tardado más de dos años en reconocer sus errores.
Si, compatriotas, a lo largo del voluminoso proceso que cuenta con más de cuarenta cuerpos que no fueron revisados por ninguno de los fiscales y jueces que conocieron el caso, no se ha demostrado que nos hayamos beneficiado o beneficiado a terceros, y, que en consecuencia se haya perjudicado al Estado.
¿Cómo puede existir dolo y peculado si no hay perjuicio al Estado? ¿Dónde está el beneficio personal? ¿Dónde el beneficio a terceros? La denuncia de Nicolás Brito Grandes, tan descabellada, debió archivarse en la Fiscalía.
Y la presunción de inocencia y el debido proceso que garantiza la Constitución, con desprecio, fue lanzada al tacho de la basura. Y sin haber razón, se inicia un proceso penal donde nunca hubo delito que juzgar, lo cual era conocido a nivel nacional, sin embargo, nosotros tuvimos que enfrentar una injusta persecución, que hemos logrado resistir, sólo por la fortaleza que nos da el tener la razón y la conciencia tranquila de no haber perjudicado jamás a nadie, menos al Estado cuyos intereses hemos defendido siempre, esperando que el aparato judicial de mayor nivel no sucumba ante las presiones y reconozca la verdad.
¿Qué oscuros intereses escondían las resoluciones que se firmaron en: la Fiscalía, en el juzgado Tercero de lo Penal de Pichincha, en la Tercera Sala de la Corte Superior de Pichincha y en el Tribunal Cuarto de lo Penal?, a excepción y vale resaltar la posición clara y veraz, del Dr. Patricio Carrillo Dávila y la Dra. Elizabeth Martínez.
Sólo ahora la Corte Suprema de Justicia, luego de revisar el proceso, reconoce que hubo errores de derecho, así lo dice el fallo de última instancia... establece que no existió el delito de peculado objeto del juicio, razón por la que la sentencia condenatoria carece de motivación, es incoherente con los hechos objetivamente probados en la Audiencia de Juzgamiento... y, consecuentemente, el Tribunal Juzgador -Cuarto de lo Penal de Pichincha- “vulnera el numeral 13 del Art. 24 de la Constitución Política y el Art. 304-A del Código de Procedimiento Penal, así como también se viola el Art. 257 del Código Penal...”
La Segunda Sala de lo Penal de la Corte Suprema “acepta los recursos de casación interpuestos por los recurrentes; y, corrigiendo los errores de derecho antes descritos revoca la sentencia condenatoria emitida por el Tribunal Cuarto de lo Penal de Pichincha y se absuelve al Dr. Reinaldo Valarezo García, a la Dra. Carmina Alexandra Cantos Molina y al Eco. Pedro Votruba Schweida..”; pero, no manda a enjuiciar a los fiscales del Distrito de Quito y Guayaquil, al Juez Tercero de lo Penal de Pichincha, a los vocales de la Tercera Sala de la Corte Superior y a los dos Vocales del Tribunal Cuarto de lo Penal que prevaricaron, resolviendo contra ley y afirmando hechos que no constaban del proceso como el que se manipuló argumentando que se habían levantado las hipotecas de Parkenor.
Lamentablemente se dejan pasar hechos dolosos por lo que, teniendo la alta investidura de jueces y magistrados siguen cometiendo “errores” de los que somos víctimas siempre personas inocentes.
Y los daños espirituales, morales, familiares, económicos y de todo orden que hemos sufrido nosotros, nuestras familias ¿quién los repara?
Qué fácil es reconocer que hubo errores y nada más. Jamás pensaron en el daño que ocasionaban o es que ¿premeditadamente se querían ensañar con nosotros para que abandonemos la lucha anticorrupción?
Se equivocan si creen que quebraremos nuestra línea de conducta. Hoy salimos más fortalecidos y convencidos que hay que luchar por un cambio en el país. Con la frente en alto a reintegrarnos en la tarea iniciada hasta que la vida sabia y siempre buena nos permita ser reincidentes en ésta tarea.
Hacemos un llamado al país para ah

ondar en las profundidades de la dignidad, y enfrentar con responsabilidad la opción del cambio. Cambio para la vida en democracia, cambio para señalar a los que han hecho de esta tierra -donde ceibos, cordilleras, mares y ríos están naturalmente llamados a coexistir- el reino de la impunidad. Cambio para que la irreverencia pueda más que la sumisión, para que la justicia “no personifique esa mujer ciega a la que mercaderes disfrazados con toga la vendan y prostituyan al mejor postor”.
Luego es fácil decir “se equivocó el Estado” y, está bien! PERO NO ESTA BIEN! NO PUEDE ESTARLO. Aquí el olvido es el sagrado silencio al que SE DEBE DESPERTAR, no se puede ACEPTAR “LA JUSTICIA INJUSTA” , NO, NO, NO!!! NO LO ACEPATMOS, NO LO ACEPTAREMOS JAMAS!!! .
Sin embargo de ello, ponemos a disposición de este Ecuador de las miserias y necesidades que viven los más vulnerables, nuestras manos limpias, inteligencia y experiencia para seguir luchando contra la corrupción que hace mas honda y distante las diferencias entre hermanos. Este sigue siendo nuestro reto hoy.
Quito 18 de marzo de 2008Foto 1. Alejandra Cantos
Fotos 2. Pedro Votruba
Foto 3. Reinaldo Valarezo