La nueva refineria de petroleos del Ecuador
Un Dialogos con Joselias, desde Manta, Manabi, Ecuador
joselias@gmail.com
escribir por el mero hecho de ser escritor y periodista, escribo para dialogar con ustedes sobre asuntos de mi entorno inmediato, de mi país y de mi escenario global con el propósito de alentar la construcción del futuro. El tema de este diálogo es trascendental para Manabí y de fundamental importancia para Manta. Lo de fundamental, aspiro sea comprendido en las siguientes líneas.Sobre las graves consecuencias contra la naturaleza generados por la industria del petróleo he venido escribiendo desde hace algunos años. He visto el entorno de los pozos petroleros en la Amazonía y las consecuencias de los derrames a lo largo del oleoducto. He observado Esmeraldas, su Terminal de Balao y Refinería de Petróleo con las graves implicaciones en el contaminado aire, suelo y agua de este cantón y sus 30 kilómetros a la redonda. Qué decir de Santa Elena donde el petróleo se viene explotando desde hace más de cinco décadas.
La Amazonía petrolera ecuatoriana no es próspera. La Esmeraldas petrolera, tampoco. Ni Santa Elena. ¿Dónde está la riqueza petrolera?
Manabí es una provincia agropecuaria, pesquera, turística y comercial. Su naciente industria es emprendedora y creativa. Logra producir biodiesel para exportación. Somos montuvios campesinos y cholos pescadores. Una importante infraestructura hídrica y la más numerosa flota pesquera nos identifican. No tenemos riqueza minera ni petróleo. No tenemos experiencia ni nuestras universidades preparan expertos en extracción, transportación, refinación y transformación del petróleo. Nuestra primera universidad, la UTM, y la última, la ESPAM, forman profesionales agropecuarios de alto rendimiento académico. En Manta está la Escuela de Pesquería del Pacífico Oriental.
¿Por qué nos van a montar una refinería de petróleo para procesar 300 mil barriales diarios de petróleo crudo pesado?
Todo comenzó el 12 de marzo de 2005 en Portoviejo. El Presidente Lucio Gutiérrez fue condecorado tras presentar, en power point, su proyecto del Complejo Petroquímico de Jaramijó. Fue suficiente. “Encandelilló” a los manabitas. Pocos meses después, las autoridades exigen al Presidente Palacios la petroquímica en Jaramijó. No hay estudios, fue la respuesta que llegó a la Prefectura y difundieron los periodistas. Era tarde. Los manabitas insisten. Los candidatos a la Presidencia lo incluyen en su plataforma de campaña. El Presidente Correa es uno de ellos.
“Joselias, construir una refinería en Manabí es el peor error que pueden cometer”, me dijo el maestro, Ing. René Bucaram. Con don Carlos Pólit, lo invitamos para que venga a discutir el asunto en Manabí. Acordamos una serie de conferencias para octubre del 2005 en el Paraninfo de la ULEAM. El Rector, Dr. Medardo Mora, aceptó gustoso. René murió en ese mes. Me decidí, entonces, a escribir sobre el tema porque realicé estudios de Geología, Minas y Petróleos en la Universidad Central. Me llamaron de todo. Desde enemigo de Manabí hasta ignorante.
Nuestra campaña logra un relativo éxito. Logramos salvar a Jaramijó, al valle del Río Portoviejo y a la costa turística desde Crucita hacia el norte, de la galopante contaminación que produciría una refinería de 300.000 bd de crudo pesado.
Las tres refinerías del Ecuador, en diferentes partes del país: Esmeraldas, Shushufindi y Santa Elena, que procesan aproximadamente 150.000 barriles diarios de petróleo liviano, emiten unas 2.000 toneladas métricas por año, de gases como dióxido de azufre que se esparcen con el viento y al contacto con las nubes se precipita como lluvia ácida. La Refinería en Manabí, que procesará 300.000 barriles de crudo pesado, emitirá mucho más de 4.000 toneladas métricas por año de gases como dióxido de azufre. La lluvia ácida destruye todo.
El crudo pesado es un petróleo con exceso de azufre, sólo puede ser procesado en refinerías muy sofisticadas, de las que hay pocas en el mundo. La mayor parte de las refinerías están configuradas para el crudo liviano, sin azufre, más fácil de transformar, más rentables porque se producen más derivados, como la gasolina.
Si el crudo pesado que se explota en la Amazonía ecuatoriana recorre 506 kilómetros a través del oleoducto de crudos pesados (OCP) hasta llegar a Esmeraldas, ¿por qué, no se construye la Refinería de crudos pesados en Esmeraldas? ¿Tendrán que construir otro OCP para traerlo hasta Manabí?

Parece, sin embargo, que la suerte está echada. El Gobierno del Ecuador y el Gobierno de Venezuela ya suscribieron un convenio para construir una Refinería de Crudos Pesados en Manabí. La inversión es de 5.000 millones de dólares en cinco años. Los técnicos venezolanos han escogido El Aromo, sitio rural del cantón Manta.
Graves serán las consecuencias. Cito solo algunas. La paulatina desaparición del bosque húmedo de Pacoche y el calentamiento de todo el sector incrementando la desertificación. La intensa explotación de las aguas de las fuentes de Pacoche porque una refinería requiere de grandes cantidades de agua. La contaminación del aire para los habitantes de esta ciudad porque las emanaciones de la Refinería serán empujadas por el viento a través del cañón del Río Manta. La contaminación del mar porque los desechos de la refinería tendrán que ser arrojados al mar; las corrientes marinas las empujarán hacia Santa Marianita, San Mateo y Manta. También serán arrojadas a las quebradas circundantes de El Aromo, vinculadas con el cañón del río Manta; en cada precipitación serán trasladas por dicho cauce hasta las playas de Tarqui.
Si es política de Estado y decisión del Gobierno Nacional la construcción de la Refinería para procesar 300.000 barriles diarios de crudo pesado como lo es, la no renovación del convenio con la FOL, entonces, Manta debe hacer sus planteamientos.
Propongo a los dirigentes municipales e institucionales:
1) Plantear al señor Presidente de la República, Ec. Rafael Correa, la financiación total de los estudios y construcción del sistema urbano de agua potable, alcantarillado sanitario y pluvial para la ciudad de Manta y todas sus parroquias.
Para lograrlo hay que cumplir dos condiciones:
Debemos recordar que el llamado Plan Maestro de Alcantarillado Sanitario y Pluvial elaborado hace 10 años ya está obsoleto, por más que sus mentores digan lo contrario. Si no, pregúntense ¿por qué, con más de 8 millones de dólares gastados no pueden hacer funcionar el sistema de evacuación de aguas servidas Tarqui – Manta?
Concluyo con estos extraordinarios y profundos versos de Carlos Falconí Puig: “El Mar Sonoro Se Avecina / A La Vera Turquesa De La Duda / ¡Y DECIDES LO MEJOR! / ¡Entonces Comienza La Gran Fiesta / De Rayos, Nubes y Diamantes / A Caer Del Prodigioso Firmamento!” De su libro “Pensamientos poéticos” que agradezco y felicito.









