Manabi en el Ecuador
Manabí, una postiza autonomía
Un Diálogo con Joselías, desde Manta, Manabí, Ecuador
joselias@gmail.com
Un Diálogo con Joselías, desde Manta, Manabí, Ecuador
joselias@gmail.com
Hola amigos. “Manabí, una
postiza autonomía” es la expresión del Editorial de “El Telégrafo – Primer Diario Público” que con el título “Manabí en el Ecuador” publica en su edición del jueves 24 de julio 2008.Con el más puro egoísmo intelectual analiza la aspiración manabita de su autonomía administrativa. Nos ubica como “sucursal menor del bastión guayaquileño”. Que la autonomía es una cantaleta que “vuelve desde otra provincia, Manabí, para confundir a la opinión pública”. Que desde Manabí se está calificando al Presidente de “dictador” y “traidor” porque la Asamblea Constituyente no aprobó la autonomía manabita.
Pobre iluso. Este editorial no es más que un espasmo intelectual para alentar su arrogancia de zalamero del poder político. Pareciera que todo aquel que no piensa como él es enemigo del gobierno, porque él y los suyos son poseedores de la verdad. Por tanto, todo aquel que no repite lo que ellos dicen, miente, tiene pensamiento retrógrado, debe ser pelucón, oligarca, vasallo de caudillo, partidocrático y neoliberaloide.
Por cierto, “causa relativo horror” que se “desconozca la historia nacional y su contexto”. Siguen repitiéndose el cuento de la patria que ellos se han inventado y pretenden afirmar que la autonomía manabita es un “antojo regionalista del presente que olvida, adrede, el pasado para inventarse el futuro”.
Y, no me estoy saliendo del contexto de sus palabras porque eso es lo que afirman “sin la comprensión histórica que implica detectar la fractura institucional (de origen) de nuestro Estado”. Esto les “causa pasmo porque doscientos años son pocos para tener una visión -de conjunto- de los factores que hicieron del Ecuador un país de oligarquías regionales situadas en lugares históricos, establecidos por los humillantes antecedentes coloniales”.
Bien. ¿Dónde tiene lugar la fractura institucional del Estado Ecuatoriano? ¿Dónde? En Quito. ¿Con quienes? Con Guayaquil y Cuenca. En estas tres ciudades estaban los criollos españoles que forman luego la oligarquía terrateniente de la Sierra y la oligarquía mercantilista de la Costa.
En Quito se asienta el poder político, militar, eclesiástico, cultural, la oligarquía y la burocracia del Estado, el pensamiento único y se escribe la historia a su antojo para que la población del resto del país la repita. Se crean los héroes indígenas para justificarse ante sus vasallos, héroes criollos cuyos nombres nos hacen repetir, sus fechas heroicas fuera del contexto de la República, porque la República sólo sirvió para ser explotada. Del centro del poder político vienen los burócratas con sus verdades únicas, los partidos políticos, sus consignas y sus dirigentes. Ignorantes, de provincia, montuvios, desunidos y hasta incultos, todos quienes no las repiten o discrepan.
Guayaquil es la fuerza económica, el centro de la explotación campesina y la ciudad agroexportadora, la que crea bancos y hace circular billetes, la que sostiene su Guayas y su Quil para compararlos con el Rumiñahui y la Pacha del callejón interandino. Es la antesala del poder político y comparte con Quito la distribución de la Presidencia de la República. Es el centro del pensamiento libertario y de izquierda, donde mueren obreros o estudiantes defendiendo sus ideas. Allí surgen los populismos y sus partidos que comprometen a los habitantes costeños.
Cuenca, para justificarse ante las otras dos ciudades, se llama así mismo “Atenas del Ecuador” y lucrando el intelecto de su gente se aupa al poder con la pretensión de una autonomía que no respeta nada. Estábamos en guerra con Perú y el Congreso Nacional resolvió cambiar el nombre del aeropuerto de Cuenca “Mariscal Lamar” considerando que es el Primer Presidente del Perú. La resolución del Congreso nunca fue respetada. Se levantó Cuenca, su pueblo y autoridades, porque el Mariscal Lamar es hijo de Cuenca. Les importó un pepino la resolución del Congreso ecuatoriano.
¿Qué sabe de Manabí el editorialista de marras que pretende ubicarnos como “la sucursal menor del bastión guayaquileño en los asuntos de un autonomismo separatista”? Intelectual engreído e ignorante de la vida histórica de los manabitas. Sabio de la Grecia y adorador de Zeus, mitólogo del renancestismo y descubridor del agua tibia para el vapor que empezó a mover los ferrocarriles.
Los únicos que hemos y estamos construyendo “un país sin franquicias egoístas” somos los manabitas. Nacimos libres porque la libertad la construimos con nuestras propias virtualidades y errores. Hemos soportado el ostracismo, los aislamientos y las persecuciones, los embates de la naturaleza, la demagogia del poder y nuestros propios egoísmos. Seguimos siendo manabitas entregándole a Pichincha la nacionalidad que surge de Los Caras y a Guayaquil su fundación definitiva.
La Presidencia de Quito contrató mulatos para que persiguieran a los aborígenes manabitas y el ejército español de Guayaquil llegó dos veces para sofocar la insurgencia de Portoviejo. Los habitantes de nuestra región recogieron los pesos y pagaron la deuda de la guerra de la independencia por eso la tierra de Manabí era libre para recoger sus frutos. Los ejércitos montoneros tuvieron que movilizarse hasta Guayaquil porque esa oligarquía, a fines del siglo XIX, no quería a Alfaro como Jefe Supremo de la República. La oligarquía quiteña lo arrastró e incineró en los primeros años del siglo XX y los forajidos quiteños evocaron ese arrastre a principios del siglo XXI.
¿De qué fractura institucional del Estado Ecuatoriano está hablando el editorialista de El Telégrafo – El primer diario público del Gobierno? ¿En qué montes de Ubeda está soñando su ostracismo intelectual que le impide ver el contexto de la Patria?
Manabí planteó al Gobierno un proyecto de autonomía regional y provincial mucho antes que lo hiciera Guayaquil. Nuestro proyecto y el de ellos son disímiles, pero fuimos juntos a un referéndum y cinco provincias ecuatorianas dijeron sí a la autonomía provincial.
Claro, estamos ahora en el Gobierno de la Revolución Ciudadana donde la Patria ya es de todos y donde se escribirá una nueva historia para que el sistema único de educación que se va a implantar, edite una leyenda para consumo de los niños plurinacionales de este Ecuador nuestro, cuyo origen causa, ahora, urticaria, a los intelectualoides que escriben en los diarios oficiales sin esa imaginación de la que habló el señor Presidente Hugo Chávez en El Aromo de Manta.
Cuando el señor Presidente Hugo Chávez regrese, cinco años después, para inaugurar la Refinería del Pacífico, la ideología manabita, su identidad cultural, su visión de patria y su extraordinario amor a la libertad se habrá fortalecido por sobre las bases y fuertes militares que implanten en Manabí a lo largo de cuya historia, las armas no han podido acallar la insurgencia de este pueblo que reclama su derecho a una autonomía administrativa sin más pretensión que la de vivir libres y soberanos.
Cuando usted, señor editorialista, escribe que “Manabí no puede ser utilizada como la sucursal menor del bastión guayaquileño en los asuntos de un autonomismo separatista” demuestra su escaso conocimiento de la realidad manabita y, posiblemente piense que nuestras divergencias cantonales son síntomas de desunión. Sepa usted señor o señorita, que en la Patria, sólo Manabí ha ejercido el derecho de la unidad en la diversidad sin declararnos plurinacionalidades. Por eso orgullosamente ecuatorianos.
SÁNCHEZ RAMOS Joselías
Manta, 28 de julio de 2008

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