lunes, octubre 08, 2007

La refineria y la maldicion del petroleo para Manabi

La refineria y la maldición del petróleo para Manabí
Un Diálogo con Joselías, desde Manta, Manabi, Ecuador.
joselias@gmail.com

Hola amigos. Reitero mi preocupación. El futuro de Manabí está en riesgo. La instalación de una refinería de petróleo en cualquiera de sus cantones hipoteca el bienestar de las nuevas generaciones, afecta de manera irreversible sus recursos naturales y los derechos de la tierra.


Todos aquellos que están promoviendo y gestionando esta refinería son culpables de atentar contra los derechos fundamentales de los manabitas, de su derecho a vivir en un ambiente sano, ecológicamente equilibrado y libre de contaminación.

Manabí no tiene minas ni petróleo. Su actividad económica se sustenta en la agropecuaria (cacao fino de aroma, café, maní, tagua, ganado vacuno y sus derivados, etc.), pesquería, turismo, artesanía y comercio. Sus industrias procesan materia prima que se produce en la región incluyendo el biodiesel que La Fabril exporta a EEUU. El propio Gobierno Nacional promueve la producción del etanol como parte de sus acuerdos con Brasil para impulsar la integración amazónica.

Nunca antes Manabí ha pensado en la explotación del petróleo. Todo comenzó el 12 marzo del 2005, con el derrocado Presidente Lucio Gutiérrez, en la sesión solemne del cabildo portovejense. La Planta Petroquímica de Jaramijó, un embauque que los manabitas fueron configurando con la ilusión de tres mil plazas de trabajo.

Luego, el Consejo Provincial y respetables sectores de la provincia lo incluyen en su plataforma de pedidos al Presidente Gustavo Noboa. La respuesta fue simple. No hay ningún proyecto en el Ministerio de Minas y Petróleos. El actual Gobernador, Vicente Véliz, en declaraciones a Diario La Hora (2007-10-07) dice: “El Consejo Provincial de Manabí tuvo dos años la propuesta y manejo de la planta petroquímica, pero no hay un documento en relación a como debería ser esa planta. Todo son ideas, nada más.”

Al iniciarse la campaña electoral, todos los sectores sociales de Manabí piden a los candidatos a la Presidencia de la República la construcción de una planta petroquímica. El Ec. Rafael Correa triunfa. Sus partidarios manabitas insisten en la construcción de una Petroquímica.

Ya en el poder, el 9 de agosto del 2007, el Gobierno Nacional acogiendo la propuesta de sus partidarios y autoridades manabitas, suscribe con el Gobierno Venezolano un convenio para la construcción de “la refinería más grande del Pacífico” con una inversión de cinco mil millones de dólares, para procesar 300 mil barriles diarios de crudo pesado. Se construirá en los próximos cinco años a partir del 2008 cuando se pondrá “la primera piedra”.

Si las cosas van bien, a partir del 2013 se financiarán los otros cinco mil millones para construir la planta petroquímica que se implementaría en el 2018.

Un mes después que los Presidentes de Pdvsa y Petroecuador suscriben el convenio, llegan a Manabí los técnicos de PDVSA (septiembre). Inspeccionan Jaramijó y otros lugares. Ellos determinarán donde construir la refinería que procese 300.000 barriles de crudo pesado que Ecuador no produce.

Galo Chiriboga, Ministro de Minas y Petróleos, reconoce que la construcción de la refinería con Venezuela "garantiza no sólo los recursos financieros que tiene ese país sino, adicionalmente, la provisión de la materia prima que se refina". Vamos a construir una refinería para procesar el petróleo de otro país contaminando nuestra región.

Ningún país petrolero ha logrado desarrollarse. Es lo que los estudiosos llaman “la maldición del petróleo”, dice Diario El Comercio de Quito, en su edición del sábado 6 de octubre.

“Un estudio del célebre economista Jeffrey Sachs revela que en los años 50, Corea del Sur tenía un ingreso per cápita de 300 dólares anuales mientras que la Venezuela petrolera de entonces tenía uno de cerca 7.000 dólares anuales.

Cuarenta años más tarde, Corea del Sur sin una gota de petróleo tiene un ingreso per cápita de 30.000 dólares y los venezolanos siguen con los mismos indicadores de los años 50”.

Solo Noruega ha podido salvarse de la maldición del petróleo porque ningún centavo de la venta del petróleo entra en su presupuesto. Desde 1990, todo va a un fondo de inversiones y solo los intereses pueden cubrir el déficit presupuestario o para obra social con lo cual asegura la distribución equitativa de la riqueza para las presentes y futuras generaciones. El fondo petrolero de Noruega alcanza 327 mil millones de dólares, dinero con el cual hace inversiones en todo el mundo. Su población tiene un ingreso per cápita de 51.755 dólares anuales.

Si la refinería de petróleo fuera para Manabí todo lo que se está diciendo, es fácil preguntarse: ¿Por qué los esmeraldeños siguen siendo más pobres que los manabitas si ellos tienen una refinería desde hace más de 30 años y por su puerto se exporta el petróleo? ¿Por qué Santa Elena no logra superar su tradicional atraso si desde hace más de 50 años viene explotando y refinando petróleo? ¿Por qué Shushufindi y los pueblos circunvecinos de la Amazonía no alcanzan la prosperidad si tienen su propia refinería y pozos petroleros?

La refinería de petróleo será una maldición para Manabí. La riqueza petrolera nunca se queda en los lugares donde se explota o procesa el petróleo.

A veces, cuando autoridades y periodistas se ufanan con esta refinería, la confunden con una petroquímica, e informan a diestra y siniestra para crear una sinergia ciudadana, pareciera ser cierto aquello de que los manabitas tenemos una mentalidad débil, que nos dejamos convencer por cantos de sirena, que seguimos creyendo en milagros de cualquier cuentero (a) que dice haber visto a Dios.

Ecuador es un país petróleo. Bien. Que se siga explotando el petróleo por donde se lo está haciendo. Amplíen las refinerías que ya están funcionando. Modernicen los sistemas de distribución. Pero, por favor, no comprometan a Manabí en esta aventura de la pobreza, de la contaminación, del desgaste de los otros recursos productivos, de la corrupción, porque donde hay petróleo hay corrupción.

Recordemos el escándalo de Pdvsa en Argentina conocido como caso “maletagate”. El empresario Guido Antonini Wilson intentó introducir 800 mil dólares. El ex vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, denunció que funcionarios públicos venezolanos compran bonos de Pdvsa -Petróleos de Venezuela- y los cambian a dólares para enviarlos a un Banco de Argentina.

La corrupción es la madre de los grandes problemas del país”, sostiene el asambleístas de Alianza País, Ab. Trajano Andrade, según expresiones publicadas en El Mercurio de Manta.

Manabí tiene sus propios recursos. Está mejorando su sistema vial. El puente Bahía – San Vicente se está construyendo. Tiene una enorme infraestructura de agua y riego en Poza Honda, Manchagrande, Carrizal-Chone. Debe gestionar el proyecto Sancán para la zona sur. Sus productos agrícolas pueden mercadearse en Manaos.

Tiene un puerto de transferencia internacional y un aeropuerto internacional para la interconexión de Asia con Manaos y Belem. Grandes extensiones para sembrar caña de azúcar y producir etanol. Recursos turísticos de primera magnitud para convertirse en destino del mundo. Universidades que amplían sus ofertas académicas.

Una pesquería extraordinaria, en infraestructura y recursos humanos. Una industria creciente que comienza a competir con suficiencia en el mercado nacional e internacional. Y, sobre todo, un manabita que ha hecho de la diversidad su identidad unitaria.

Si tenemos todo esto, ¿por qué queremos destruirnos con la instalación de una refinería que procese 300 mil barriles de crudo pesado y cuyas emanaciones contaminarán los campos, el aire y el agua de los manabitas, generarán la lluvia ácida y contribuirán al calentamiento global?

Pregunten por la contaminación en Esmeraldas. En el Ministerio de Salud existe un estudio alarmante de los efectos de la refinería en la tierra, aire y agua de los afroecuatorianos.

A Manabí le ocurren las cosas más inverosímiles del mundo. “La Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador-ECUARUNARI, saluda la firma del Convenio de Integración Energética entre Ecuador y Venezuela y la construcción de la refinería petrolera en Manabí. Esto representa un paso importante hacia la unidad de los pueblos latinoamericanos”.

Claro. Como ahora ya no serán ellos los afectados, entonces saludan a los manabitas que serán los sacrificados.

No puedo permanecer callado. Estaré muerto cuando todo lo que hoy escribo sea una realidad. Y, será muy tarde sino lo impedimos ahora.

Ecuatorianos: Reúnan a su familia para crear una nueva conciencia ciudadana, para generar una nueva cultura que aprecie los derechos de la tierra, que perciba los derechos humanos, que fortalezca el derecho a la vida, a la prosperidad colectiva y al bienestar familiar.

La refinería de petróleo será una maldición para Manabí. La riqueza petrolera nunca se queda en los lugares donde se explota o procesa el petróleo.
SÁNCHEZ RAMOS Joselías.
Manta, 2007-10-08

Pie de foto:
No solo será la refinería. Tuberías como éstas cruzarán Manabí para transportar petróleo y sus derivados. El mar se contaminará alejándose la pesca y generando desocupación del pescador artesanal. La lluvia ácida destrozará la flora y la fauna incrementando la desertización. ¿Por qué los manabitas queremos suicidarnos?